“The Pursuit of Happiness”

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Durante una de mis meditaciones nocturnas, veía por la ventana a alguna mamá paseando a sus hijos en coche. Sentí unas ganas de pararme y salir a tomar aire fresco sin previo aviso. Y, ¿por qué no hacerlo? Por alguna razón, sentimos que nuestro día debe seguir una rutina u orden específico. En mi caso, por ejemplo, cuando me toca hacer alguna diligencia en plena semana, me cuesta mucho trabajar al regreso. Por su parte, si reflexionamos sobre lo que hacemos en el día, probablemente sea algo como estar fuera en la oficina, estar en reuniones, o estar en casa trabajando casi todo el día. Este último es mi caso. Me levanto, me arreglo, pongo la casa en orden y a trabajar se ha dicho. Hago un break para cocinar y otros breaks cuando estoy un poco cansada del trabajo mental. Estos breaks consisten en enfocarme en otros temas no relacionados al trabajo o pararme y merendar, por ejemplo. Sin embargo, suelen consistir en pequeñas actividades de distracción dentro de casa. En los días de sol, puede que me tome un break para dar un paseo por el parque, pero básicamente eso ocurre ya en la tarde cuando estoy lista para dejar mi sesión de trabajo.

En el post anterior, les comentaba que más allá de las actividades que hagamos en el día, la plenitud se halla en la actitud con la que encaramos todas las situaciones. Enfocarnos en cada una de esas tareas sin estar pendiente de nada más, nos ayuda a disfrutar hasta de las actividades no tan placenteras. Por su parte, trabajar en aquello que nos apasiona, for sure nos permite conectarnos más con la jornada y sacar mayor provecho de ella. No obstante, me hacía falta un click que conectara esas dos ideas: algo que le diera sentido a todo lo anterior.

Todo esto me ha llevado a pensar sobre qué cosas me impiden hacer ese click. Pudiera decir que son tres elementos, y me atrevería a decir que no ocurren solo en mí, sino que son obstáculos bastante frecuentes en todos nosotros. Son: preocupaciones (usualmente por el dinero), atención en trivialidades (porque solemos necesitar controlar) y miedo (a causa de nuestras inseguridades). Estas tres son fuentes constantes de humo negro que no nos dejan ver el camino hacia nuestros sueños y hacia una vida feliz y plena. ¿Cómo combatirlos? Eso es lo que vamos a descubrir. Sígueme en esta línea de posts en nuestra búsqueda por reinventarnos.

PD: Me tomo prestado el título de la película, ya que se ajusta perfecto a nuestro contexto.

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Keep It Simple

Patilla 1Esta semana comenzamos un nuevo experimento. Al parecer le agarré un gusto a esto de ensayar y errar. Bueno, por ahí leí que para innovar había que iterar constantemente. Es la manera en que sabemos qué cosas nos funcionarán y cuáles no.

Desde hace varios meses, mi pareja y yo estábamos trabajando para encontrar el balance en nuestra vida. Eran momentos de mucho trabajo, cansancio y estrés. A raíz de esta situación, surgió mi primer invento del playground. Hasta ahora lo hemos estado haciendo y nos ha funcionado bastante bien. Sin embargo, leyendo el blog Be More with Less, me di cuenta que lo que yo llamaba balance podía interpretarse como vivir simple. Simplificar nuestras actividades diarias, hábitos y demás es una buena manera de quitarse de encima el peso que nos estorba.

Es curioso que esto de vivir simple lo comencé a entender cuando me mudé de mi país y aterricé en este apartamento que ahora alquilamos. Consta de un dormitorio, pero el espacio está muy bien distribuido y es bastante espacioso. El punto es que según los estándares de mi país, este espacio se consideraría bastante pequeño. La verdad es del tamaño justo. No solo es más fácil mantenerlo, sino que además no necesitamos más de este espacio. Tenemos la maña de llenar los espacios que vemos vacíos. Por ende, mientras más grande es nuestra casa, más corotos innecesarios compramos.

¿Cuánta ropa tienes en tu closet que no te pones casi nunca? ¿Has comprado electrodomésticos o utensilios que aún están en su caja? ¿Eres de los que te llenas de torres de papel que has ido acumulando con el tiempo? ¿Has tenido que botar alimentos que se te vencieron porque no los usaste a tiempo y probablemente ni sabías que los tenías ahí?

Puedo darles un millón de ejemplos más, pero creo que entendieron mi punto. Vivir en la simpleza nos hace más felices, nos hace comprar solo lo que necesitamos, nos hace estar más pendientes de las cosas que importan y no de los objetos materiales. Vivir simple nos permite encontrar ese balance que tanto deseamos.

Por eso, este es nuestro primer experimento para una vida simple. ¿Les ha pasado que mientras ven que siguen teniendo platos y vasos en el gabinete, sacan unos nuevos en lugar de lavar los sucios? Pues, confieso que a nosotros sí. Así que decidimos comprarnos un par de platos diferentes y divertidos, así como un par de vasos solo para los dos y de uso diario. La idea es que no tengamos la tentación de ensuciar más platos porque tenemos, sino usar los mismos cada vez que los necesitemos. Por ello, eso nos ayuda a lavar con más frecuencia, a ahorrar tiempo, a que haya más orden en la casa y a simplificar nuestros hábitos necesarios. Debo decirles que desde que lo implementamos, son menos las cosas que hay que limpiar al final del día.

Happy reading!